En la actualidad aprender lenguas extranjeras es una necesidad ineludible para los seres humanos, ya que el nivel de desarrollo alcanzado por las sociedades del tercer milenio producto de su integración económica y cultural exige el dominio de ellas. Esta realidad lingüística impone grandes desafíos a los aprendices, ya que además del dominio de su lengua materna deben desarrollar su competencia comunicativa en determinada Lengua Extranjera y en distintos contextos comunicativos.
La enseñanza de lenguas extranjeras es un proceso complejo ya que implica definir una apropiada metodología, una concepción del lenguaje y la aplicación de una estrategia didáctica que facilite al aprendiz el desarrollo de sus habilidades lingüísticas de acuerdo a sus necesidades comunicativas. Además, la forma de enseñar lenguas extranjeras está relacionada con el enfoque lingüístico predominante, esto significa que existe una estrecha relación entre la teoría lingüística vigente y la metodología aplicada en el aula de lenguas extranjeras.
El aprendizaje y adquisición de Segundas Lenguas o Lenguas Extranjeras puede concretizarse en diferentes contextos sociolingüísticos y educativos, asimismo es relevante tomar en cuenta dos aspectos: el aprendizaje en un contexto natural y el aprendizaje en un contexto formal. En el primer caso, nos referimos a la tendencia a “pescar” la segunda lengua por inmersión, es decir en el país donde se habla la lengua extranjera. La otra posibilidad es aprender la lengua extranjera en un contexto formal, pero sin interactuar con hablantes nativos, ni vivir en el país de la Lengua Objeto de Estudio. Ejemplo: estudiar alemán en el Centro de Idiomas de la UCA o inglés en una escuela capitalina. Aprender lenguas extranjeras es una realidad lingüística inevitable.
